La disciplina positiva, alternativas a los castigos
Está demostrado que un niño feliz será un adulto más equilibrado, resiliente, optimista y saludable. Es muy importante, por tanto, que los conflictos se resuelvan con calma, sin ensombrecer la capacidad del pequeño de ser una persona alegre que, a pesar de estar corrigiendo algún error, siga sintiéndose seguro y valorado.
La disciplina positiva trata de educar a los niños de manera que se trabaja el respeto mutuo, la empatía y la conexión emocional. Con esta técnica afectiva se fomenta la autoestima, ofreciéndoles guía, ejemplo y apoyo en lugar de ser criticados o castigados, además, fortalecerá el vínculo que les une con los padres y tutores, creando un ambiente de confianza. Un niño que ha sido educado con la disciplina positiva desarrollará habilidades sociales, aprenderán a resolver conflictos sin temor y de manera pacífica, a cooperar con otras personas y a tomar decisiones pensadas y responsables.
La educación Montessori, la experiencia en la disciplina positiva
La fórmula aplicada por la educación infantil Montessori tiene un enfoque completamente centrado en el respeto por el pequeño, por su desarrollo individual y por la creación de un ambiente propicio para el aprendizaje.
En su aplicación, la educación Montessori utiliza los elementos fundamentales de la disciplina positiva. Por un lado, el respeto por el niño, tratándolo como un ser competente, con una gran capacidad de aprendizaje que requiere tiempo y habilidades comunicativas de los mayores para que se forme. Se elimina cualquier forma de imposición o castigo, sustituyéndola por el diálogo y la comprensión.
Por otro lado, se enfatiza la importancia de crear un ambiente físico y emocional seguro y estimulante, útil para que exploren y aprendan de la forma más autónoma posible. El aprendizaje que ofrece Montessori se basa en la experiencia y en la independencia del pequeño, por lo tanto, al igual que la disciplina positiva, promueve el aprendizaje activo y significativo explorando, experimentando, tomando decisiones y resolviendo problemas al tiempo que asume responsabilidades.
En definitiva, tanto Montessori como la disciplina positiva se preocupan por el desarrollo integral del niño, incluyendo aspectos cognitivos, emocionales, sociales y físicos.
Ventajas que proporciona la combinación entre el sistema Montessori y la experiencia positiva
Cuando estas dos fórmulas educativas se integran en una sola, da como resultado niños más felices y seguros por la sencilla razón de que se sienten respetados y valorados, por lo que tendrán vía libre para desarrollar una autoestima sana que produzca una mayor confianza en sí mismos.
Como consecuencia de lo dicho y de mantener una comunicación abierta, educada y respetuosa, se van a fomentar las relaciones entre padres e hijos, entre tutores y pequeños e incluso entre los propios niños, volviéndolas más sólidas y positivas.
Así mismo, un niño que recibe esta combinación de elementos formativos va a sentirse realmente motivado, conectado y comprometido con su propio aprendizaje. El niño será más receptivo a las lecciones educativas al ir adquiriendo los conocimientos y las habilidades de una forma más afectiva.
En definitiva, tanto la educación Montessori como la disciplina positiva comparten una visión común que tiene como objetivo un desarrollo integral para que los niños crezcan de manera equilibrada, tanto en el ámbito cognitivo como social y emocional.



